Este “poema” que encontré en la web es el mejor consejo que te puedo dar cuando has saboteado la dieta a pesar de lo que eso le causa a tu cuerpo, o cuando con tristeza me entero que decidiste cancelar tu cita con el doctor, nutrióloga o terapeuta porque quizá crees que lo sabes todo. Te pido que antes de seguir leyendo, cierres los ojos, respires profundo 3 veces e identifiques si alguna parte te duele o te molesta, ¿qué te está diciendo tu cuerpo a través de esos síntomas?

 

¿En serio necesitas una enfermedad más grave que tu síntoma para entender que te urge cambiar algunos hábitos y poder recuperar tu salud? Espero que no.

 

Con todo cariño,

 

¡Hola!

 

Tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, gripe, dolor de garganta, insuficiencia renal,diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue. Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti.

 

Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles. Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas.

 

A ver, dime algo, ¿tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de “paz” impreso en la espalda? ¿No verdad?

 

Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser “sutil” y “suavecito” cuando debo darte el mensaje. Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mi, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo.

 

Sólo te escucho decirme: “cállate”, “vete”, “te odio”, “maldita la hora en que apareciste”, y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.

 

¿Qué haces tú? Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con quimioterapias. Intentas días con día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma “mágica” yo me vaya de tu cuerpo.

 

Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.

 

Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un iceberg con el que vas chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme…

 

¿Vas comprendiendo?

 

Para ti, yo el síntoma, soy “la enfermedad”. Qué cosa más absurda. No confundas las cosas. Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas. Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento. Y sólo para callarme.

 

Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma.

 

¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?

 

La enfermedad, “eres tú”, “es tu estilo de vida”, “son tus emociones contenidas”, eso sí es la enfermedad.

 

Y ningún médico aquí en el planeta Tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.

 

Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como un “golpazo a tu inteligencia”. Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.

 

Cuando yo, “el síntoma”, aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte. Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo:

 

“¿Por qué apareció este síntoma en mi vida?”

“¿Qué querrá decirme?”

“¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora?”

“¿Qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?”

 

Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.

 

Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al doctor para que me duerma, analiza lo que trato de decirte, de verdad que por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo.

 

Y entre más rápido hagas conciencia del por qué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré.

 

Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir. Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección como “analizador” de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.

 

Por favor, déjame sin trabajo. ¿O piensas de verdad que yo disfruto lo que hago? Te invito a que reflexiones, cada que me veas aparecer, el motivo de mi visita. Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia como si yo fuera un trofeo.

 

Estoy harto de que digas:

 

“Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético”.

“Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar”.

“Siempre yo con mi migrañas”.

 

Me presumes como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás.

 

Mi trabajo es vergonzoso. Y te debería dar vergüenza presumirme ante los demás. Cada vez que me presumes, realmente estás diciendo: “Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, mírenme, ¡mírenme!”.

 

Por favor, haz conciencia, reflexiona y actúa.

 

Entre más pronto lo hagas, ¡más rápido me iré de tu vida!

 

Atte,

Tu síntoma

 

Texto de Seferino Alvarez Ramos

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Showing 9 comments
  • Kary

    Me llego!!!! Justo en estos días muy complicados!!

    • Equipo Si Nutre

      Hay que escuchar a nuestro cuerpo.

      • Equipo Si Nutre

        Totalmente de acuerdo. Siempre nos dice por donde, pero no escuchamos dado tanto estrés, trabajo y ocupaciones que tenemos. Saluditos sanos

        • Equipo Si Nutre

          Así es, hay que aprender a escuchar nuestro cuerpo.

    • Equipo Si Nutre

      que bueno que te ayude. Esa es la idea. Apoyarlos para que sean mejores y logren lo que se proponen. saluditos sanos

  • Talia Villalobos Sol

    Aaaaaa, mi cuerpo es tan perfecto que me avisa de todo lo mal que se siente y yo sigo en lo mismo, por mi debo hacer un cambio de habitos, organizarme, comer saludable y ejercitarme; me frustra no poder organizarme!! GRACIAS, GRACIAS!!

    • Equipo Si Nutre

      Así es, nuestro cuerpo es una maquina perfecta el problema es que pocas veces lo escuchamos. Sí quieres aprender a ser más disciplinada, cómo coninar saludable, cómo conectar cuerpo y mente para lograr tus objetivos te invitamos a nuestro retiro “GreenDetox”

  • dieta01.com

    Buenas

    Muy motivante tu redacción y hay muchas información que no conocía que me has
    aclarado, esta genial.. te quería reconocer el tiempo que dedicaste,
    con unas infinitas gracias, por enseñarle a personas como yo jujuju.

    Besos

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